miércoles, 7 de octubre de 2026

La Meditación: Instrucciones para señalar


 
Lo que sigue es un fragmento de mi capitulo en el libro de próxima publicación "Silencio Sagrado", un libro colectivo que reunirá distintas voces, experiencias y reflexiones en torno a la meditación.

En cualquier caso, cuando uno comienza el camino espiritual, puede ser importante la guía de un maestro: alguien que ya ha recorrido el camino antes que nosotros y tiene cierta realización del mismo. En algunas tradiciones no duales, este maestro ofrece, al principio, lo que se denomina “instrucciones para señalar”. Estas consisten en describirte la Naturaleza Real de la mente -la Conciencia- para que la reconozcas. Como la Conciencia es omnipresente, ya está al cien por cien presente en nuestra experiencia actual, sea esta cual sea. En tal caso, no se trata de cambiar nada, sino de reconocer esta Conciencia ya presente. De hecho, no tenemos que hacer nada; todo ya está surgiendo en nuestra Conciencia, solo tenemos que reconocerlo en nuestra experiencia actual tal y como es. Para ello sirven estas instrucciones. Además, si quien las transmite ya esta despierto y ya se reconoce como Conciencia, estas instrucciones son mucho más efectivas. Todos transmitimos nuestro estado en todo momento; si, por ejemplo, estamos tristes o alegres, tendemos a contagiar ese estado a nuestro alrededor. Por lo tanto, si estamos despiertos a nuestra identidad como Conciencia, será más fácil que podamos contagiar ese reconocimiento a los demás. Lo que sigue es mi propia versión de lo que serían unas instrucciones para señalar, basada en las enseñanzas que da Ken Wilber en muchos de sus libros. Querido lector, léelas con calma, tratando de experimentar y reconocer lo que se va describiendo.

Toma consciencia de tu cuerpo, siente cualesquiera sensaciones que estén presentes, sin importar cuáles sean o si son agradables, desagradables o neutras. Date cuenta de una cosa: las sensaciones están cambiando continuamente, pero tú permaneces en medio de ese flujo. Además, tú puedes ver esas sensaciones, luego tú no debes ser esas sensaciones. ¿Quién o qué eres tú?


Toma consciencia ahora de los sentimientos y emociones que surjan, sin importar si son agradables, desagradables o neutras. Date cuenta: los sentimientos y emociones también cambian continuamente, pero tú sigues ahí, intacto en medio del cambio emocional. Además, tú puedes ver surgir, desarrollarse y desaparecer todos esos sentimientos y emociones, así que tú debes ser distinto a ellos. ¿Quién o qué eres tú?

Observa ahora los pensamientos que continuamente atraviesan tu mente, surgen, permanecen un momento y desaparecen. Los pensamientos fluyen y cambian continuamente, pero tú sigues ahí, observándolos. Si puedes contemplar la mente y su contenido es que tú no eres ella. ¿Quién o qué eres tú?


Como Conciencia, eso que se da cuenta, permaneces mientras todo -sensaciones, emociones, pensamientos,...- cambian. Eres capaz de observar todo este movimiento sin importar si a tu pequeño yo le resulta agradable, desagradable o neutro. Si no eres nada de todo eso que cambia y, puedes ser consciente de ello... ¿quién o qué eres tú?

Reposando en esta Conciencia que atestigua todo en tu cuerpo, en tu mente y en el exterior, a través de las percepciones, respóndeme desde tu experiencia:
¿Cómo eres de grande?¿Tienes algún límite?
¿Dónde está surgiendo todo? ¿Hay algo fuera de ti que pueda amenazarte?¿Hay algo fuera de ti que puedas desear?
¿Cómo se ve desde aquí el sufrimiento del pequeño yo?¿Y sus esperanzas?

Como esta Conciencia Testigo, desde esta Mente Espejo, ¿cómo te relacionas con las cosas que surgen ante ti?
Por ejemplo, la pantalla en la que estás leyendo este texto. ¿Es realmente distinta a ti?. La sensación de la pantalla y tu sensación como Conciencia que la observa, ¿son distintas?. Extiende esta investigación a cualquier cosa de la que seas consciente ahora, sea una percepción exterior o una sensación, emoción o pensamiento. ¿Realmente eres distinto y estás separado de aquellos objetos que surgen ante ti?

Al exponerse a las instrucciones para señalar, si uno está lo suficientemente maduro, podría reconocer su Naturaleza Real e identificarse con esa Conciencia no dual. Sin embargo, esto no es lo más común. Generalmente, uno obtiene una comprensión que va desde un entendimiento casi meramente intelectual hasta una experiencia no dual directa, la cual puede ser de variable profundidad y duración. Lo positivo es que, a partir de entonces, ya hemos reconocido cuál es el norte de nuestra práctica meditativa; así, podemos disciplinarnos en la meditación bien orientados, sin perdernos en sus beneficios secundarios -que son muchos-. Podremos disfrutar de todos los beneficios físicos y mentales que la meditación nos brinda, pero seremos conscientes de cuál es el propósito más profundo de la práctica que realizamos: descubrir nuestra Naturaleza Última e identificarnos con ella, aprendiendo a vivir desde ahí.